jueves, 29 de diciembre de 2011

Volver.

Seguramente, os haya pasado a más de uno que queréis hacer las cosas lo mejor posible y con buena intención pero al final acaba alguien perjudicado y claro, tú siempre vas a ser el que ha hecho las cosas mal aunque tuvieras todas las buenas intenciones del mundo.

Hace unos meses, bastantes meses, no quiero especificar cuantos… puse mucho empeño en hacer las cosas bien y que todo fuera fluido para que yo y otra persona  pudiéramos estar a gusto y que las cosas que estaban pasando no se torcieran, por lo menos tan pronto. Aún habiendo puesto todo el empeño del mundo para que los dos estuviéramos bien todo acabó en “amistad”, como siempre la amistad que bonita… sí, pero ya se sabe. La amistad que quedó no era verdadera porque yo no podía mantener amistad con alguien que, indirectamente, me estaba haciendo daño sin darse cuenta… con esto no es que quiera echar las culpas a nadie porque no es así, solamente hablo desde mi punto de vista. Dicho esto, decidí alejarme lo máximo posible de aquella persona para curarme en salud y olvidarme de ella, para poder sonreír de verdad otra vez. Cuando conseguí “olvidar”, y lo pongo en entre comillas porque olvidar por completo ni lo hice ni lo he hecho nunca, quise reencontrarme con esa persona y sí, ahora sí, poder mantener una relación de amistad, una amistad más verdadera que la de antes porque me sentía con fuerzas para hacerlo. Pero no siempre salen las cosas como uno se espera y por mi culpa, no por mi culpa en sí sino por mi gran problema que es la timidez, no fui capaz de volver a acercarme y empezar de nuevo, ¿entonces qué hice?... dejarlo estar.

Varios meses más tarde pasó otra cosa que pareció ya por fin ponerle punto final a toda esa historia y claro para el resto del mundo menos para los que me conocen bien yo era el malo, el que había hecho todo lo posible para perjudicar a la otra persona (me refiero a  la persona que hablo en el párrafo anterior).

Con esto creo que queda más que demostrado que aunque queramos hacer las cosas bien siempre hay algo que se tuerce y que acaba en colapso. Yo siempre que he dado algún paso en mi vida he pensado en esa persona de la que hablo en el segundo párrafo para no hacer daño, pero al final y por más que me aseguré de todo, salió mal… A mi todo esto me ha hecho plantearme el rendirme y mandar a todo el mundo a la mierda y hacer las cosas sin pensar en nadie, pero no puedo porque no soy así, me es muy difícil hacer las cosas sin sentirlas.

Para terminar, quiero pedir perdón a todos esos que si alguna vez les hice daño juro por lo que más quiero que no fue a propósito, que somos seres humanos y cometemos errores y como ser humano que soy, no soy perfecto.

Es más fácil olvidar que perdonar, a mi me tocó la primera parte; a ti te toca la segunda…

Tengo muchas metas en la cabeza y una de ellas es solucionar todo este lío que hoy por hoy me trae de cabeza, espero conseguirlo.