Es cierto, y es normal, que las personas tengamos nuestros miedos y nuestras inquietudes porque no vivimos solos siempre vivimos rodeados de otras personas y no sabes con quien te puedes encontrar a lo largo de tu vida ni lo que estas personas pueden llegar a significar para ti…
El otro día vi en la televisión una especie de documental en el que trataban un tema muy delicado y era sobre el aceite de colza, no se si todo el mundo sabe la historia de este “ayudante de cocina”.
Lo que ocurrió fue que en 1981 este aceite era repartido por los pueblos por vendedores ambulantes y tuvo mucha fama por su bajo coste comparado con el resto de aceites, muy bonito el cuento hasta aquí, lo malo llegó cuando la gente empezó a morir y a enfermar y lo peor no es esto es que ni los médicos ni los químicos sabían de donde procedía determinada enfermedad.
Por causa de esta venta murieron mas 1.100 personas en España y quedaron envenenadas 60.000 y de estas 25.000 con secuelas irreversibles…
Mi sorpresa fue que mientras estaba viendo ese documental en la televisión me vio mi padre y me dijo que acaba oír desde el servicio hablar a una mujer cuya voz le resultaba familiar, vio a la mujer y me dijo que esa chica fue amiga suya de la infancia y que vivía en un pueblo cercano al mío, os aseguro que cuando me lo dijo me quedé paralizado de pensar en lo que le podría haber pasado a él si llega a tomar ese tipo de aceite.
Con esto quiero decir que hay personas que por dinero o simplemente porque es su vocación matan a otras sin conocerlas sin saber lo que tienen, lo que aprecian, sin saber lo que pierden esas personas cuando mueren y cuando yo me entero de algún asesinato ya sea por violencia de género o por cualquier otra cosa pienso, ¿por qué no mueren ellos? En estos casos siempre veo correcta una pena de muerte por muy violento que sea pero, ¿quién tiene mas derechos que quien? Señores, somos TODOS iguales.

No podría estar más de acuetrdo contigo en el último párrafo....Hay gente que merece sin duda alguna la pena de Muerte (Véase El Rafita o los de Marta del Castillo). Pero la Justicia española deja mucho que desear, que le vamos a hacer...
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